No importa si tu empresa es una enorme multinacional o por el contrario se trata de una pequeña start up que apenas está saliendo al mercado. Todo negocio necesita desarrollar en algún momento su plan de marketing, para así poder establecer los objetivos a alcanzar y medir el éxito de sus estrategias. Es por esta razón que hoy en Sandia Management, te traemos todo lo que necesitas saber sobre cómo diseñar un buen plan de marketing para tu negocio y sobre todo, cómo poder evaluar su efectividad.

Primero que nada; ¿Qué se entiende por plan de marketing?

En realidad, un plan de marketing es un documento, plantilla o esquema, que establece de manera clara y formal los medios o canales a utilizar para interactuar con la audiencia meta o buyer persona, los objetivos que desea alcanzar la marca con cada acción y sobre todo, la cantidad de presupuesto que se destinará para llevar a cabo las estrategias. Realmente, un plan de marketing se debe desarrollar cada vez que la empresa decida implementar una estrategia en concreto, como por ejemplo, lanzar un nuevo producto al mercado, generar nuevos leads, acceder a un nuevo mercado o simplemente, si quiere probar nuevas estrategias sin influir directamente en el plan anual de marketing.

Una vez hemos entendido qué es un plan de marketing y cuando es conveniente generar uno, el siguiente paso es ver cuál es su estructura. Sinceramente, no existe un modelo específico para crear un plan de marketing, pero casi todos contemplan las siguientes 6 secciones:




Análisis de la situación actual


Lo primero que se debe señalar en todo buen informe o plan de marketing, son las razones que motivan las acciones que se desean ejecutar, cuál es la realidad del mercado y cuál es la realidad de la empresa. Para lograr esto es conveniente hacer uso de una matriz DOFA, donde se expongan las debilidades y fortalezas que posee la compañía actualmente, así como las oportunidades y amenazas que ofrece el sector o el entorno en general. De igual manera en este punto, se debe hacer un análisis a conciencia de la competencia y de la realidad del mercado para los productos y servicios de la empresa, así como del posicionamiento de la marca.


Público objetivo


Este punto se divide en dos etapas. La primera se centra en la segmentación del mercado, donde se describirá el perfil del cliente con datos demográficos como edad, género, ubicación geográfica, nivel socioeconómico y demás características genéricas. Luego se profundizará por medio del buyer persona, creando un personaje ficticio que nacerá de los datos antes señalados, pero además se le añadirá las necesidades reales de este individuo, un estilo de vida y sobre todo un conjunto de intereses, que son a los que se le generará valor durante el desarrollo de las acciones de marketing.


Los objetivos


Los objetivos a alcanzar deben ser realistas y medibles, además de estar limitados a un plazo de tiempo. Por ejemplo, tener de objetivo “incrementar las ventas”; no es un objetivo bien planteado, porque no es medible. En cambio “Incrementar las ventas en un 5% durante el primer trimestre del año”, es un buen objetivo que cuenta no solo con una escala de medida, sino también con un periodo de tiempo determinado para conseguirlo.


Estrategia y acciones


Aquí entramos en el verdadero corazón del plan de marketing. Una vez planteados los objetivos, es en esta área donde explicaremos a través de qué estrategias y acciones los conseguiremos. Por lo general, lo recomendable es crear una tabla donde se señale los canales, las acciones y las estrategias asociadas a cada objetivo. A modo referencial aquí brindamos un ejemplo visual:


Canal: Youtube.
Acción: Generar una página de aterrizaje para obtener nuevos leads.
Estrategia: Contactar microinfluencers.
Objetivo: Incrementar las ventas en un 5% durante el primer trimestre del año.


Desglosar el presupuesto


Entramos en la fase crítica para muchas compañías, sobre todo para aquellas que apenas están naciendo. Se trata de evaluar los costes asociados a cada una de las estrategias y acciones expuestas en el apartado anterior. Lo común, es volver hacia atrás y rediseñar el cuadro anterior en la medida en que detectemos acciones excesivamente costosas o difíciles de realizar con los recursos actuales.


Revisión constante del trabajo realizado


El último paso es evaluar constantemente los resultados que se están obteniendo a través de cada una de las estrategias y acciones planteadas, para detectar su verdadera efectividad o reemplazarlas por tácticas muchos mejores, según lo expresado por las estadísticas y opiniones aportados por los mismos clientes.


En realidad un plan de marketing no es un documento estático, este debe ser lo bastante flexible para ir mutando tal como lo hace el mercado, debe ser capaz de madurar conforme se recopilan y analizan los datos de la audiencia y sobre todo, nunca debe perder de vista los objetivos que la marca desea alcanzar.


Si quieres saber más sobre cómo medir la efectividad de tu plan de marketing y aprovechar de manera inteligente la información que te brinda tu audiencia. Te invitamos a contactarte con nosotros.